Tiempo de volver

Un hombre sin tierra es libre, aunque no quiera, pero es esclavo de la nada y buscará un paisaje mientras viva para poner en él lo único que tiene: su existencia.
Han pasado los años y de cuando en cuando vuelven a la memoria las mañanas de los domingos, en medio del frío limpio de diciembre y con el Teleno de fondo vestido de largo, cuando los chavales nos desentume- damos patinando sobre el Turienzo congelado con el miedo y la emoción pegados al pecho.

Vuelven los niños

He visto demasiados tiempo
como el abandono se viste de musgo
para habitar en los tejados.
La daga del olvido ha herido de muerte
a las casas mas antiguas que
se agrietan y se derrumban
en una silenciosa ceremonia sin testigos. Las calles se llenan de hojas que nadie barre, y los rincones de hierbas que nadie pace. El cauce abraza el agua enferma recordando cuando ambos fueron río.

Miro desde el puente de hierro el agua lenta del invierno y en ella veo aún aquel niño que me mira sonriendo.
Se me caen dos lágrimas al río y el niño ya no está,
-¿Dónde se habrá metido?-
– a ver si lo llevo dentro-
– igual está dormido-.

Vuelven los niños,
(ahora son otros niños),
a jugar por las calles a otros juegos
mientras sus padres los miran
con otros ojos con los que los miraban a ellos.

Evolución

Siempre habrá nieve altanera

que vista el monte de armiño

yagua humilde que trabaje
en la presa del molino.
Y siempre habrá un sol también

-un sol verdugo y amigo-
que trueque en llanto la nieve

y en nube el agua del río.
León Felipe

Un hombre sin tierra es libre

-aunque no quiera-
pero es esclavo de la nada
y buscará un paisaje mientras viva

para poner en él lo único que tiene

-su existencia-.

Miro desde el puente de hierro
el agua lenta del invierno
en ella veo aún al niño
que me mira sonriendo
se me escapan dos lágrimas tranquilas
que caen al agua y se funden con el recuerdo.

He visto demasiados años como la nostalgia y el musgo han cubierto los tejados
y las calles se llenan de hojas que nadie barre,
y los prados se llenan de hierbas que nadie pace,
y el río pobre casi no lleva agua casi no tiene de cauce.

Vuelven los niños
-ahora son otros niños-
a jugar por las calles a otros juegos mientras los padres los miran
con los mismos ojos que los miraban a ellos.

Miguel Centeno Ares, Diciembre 2004

Un comentario sobre “TIEMPOS DE VOLVER, de Miguel Centeno Ares

  1. Hola Miguel, conmovedoras palabras. Supongo que seras pariente de Encarnita y de Mario que en paz descanse. Lo digo por el apellido. El año pasado por Agosto estuve en casa de Encarnita, con ella y su esposo. Cada vez que voy por Morales y alrededores me siento como chaval con juguete nuevo. Bueno, entre el panteon de la famila Garcia Palacios, donde descansan mis abuelos y mi queridisimo tio Severino, y el panteon de la flia.Centeno, en ese panteon que lleva poco tiempo ahi descansa en paz mi amado y querido padre Aurelio. Supongo que conoces a esas personas. Recibe un saludo desde Galicia.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s